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El área de Pesca tradicionalestá próxima a la de Carpintería de ribera, compartiendo con ella la nave central, ya que entre ambas existe una obvia relación de complementariedad. Conforma esta sección una gran variedad de artes y aparejos de pesca -redes de abareque, volanta, palangres, caceas, cales, nasas, cedazos, trueles, fisgas, poteras,...-, clasificadas según las especies a capturar, todas del ámbito cantábrico -bonito, congrio, lubina, xarda, merluza, besugo, pulpo, angula,...-. Con ello, múltiples elementos complementarios como cestería, pasadores para trabajos de cabuyería, rempujos y agujas para las velas, faroles, gaxartes, sondas, plomadas, cabudos, boyas, baldes,... objetos que nos trasladan al tiempo en que la pesca era actividad fundamental en las villas costeras asturianas y de todo el Cantábrico.
Acompañan a esta muestra dibujos, fotografías y filmaciones que reflejan su uso, formando en conjunto una riquísima colección etnográfica que es orgullo del Museo, tanto por su variedad como por su estado de conservación. A destacar la caseta de un pesquero -Nuevo Jaimar- a cuyo puente de mando y cocina el visitante puede acceder, y una embarcación de remo, vela y motor de 1927 -La Bañuguera- que por su antigüedad puede considerarse un ejemplar único en el Cantábrico. La embarcación a motor -Mallollo- construida en 1964. Hay también piezas que pueden pasar desapercibidas, pero que tienen un gran valor por su antigüedad; por ejemplo: una cale del congrio guisada (endurecida por uso y por continuos tratamientos de curtido); una ropa de aguas de hacia 1925 en un estado impecable; auténtico sedal (hilo natural anterior al nilón); anzuelos de elaboración artesanal; una sonda de cáñamo con sus medidas en brazas; abadejeras y caceas;... Otras piezas, aun siendo reconstrucciones hechas recientemente por Fernando Heres Artime -curtido pescador y gran colaborador del Museo, verdadero factotum de esta sección- tienen idéntica apariencia que las utilizadas hace cien años, pues están elaboradas con los mismos materiales que antaño. En fin, que esta excepcional colección etnográfica puede considerarse, junto con la carpintería de ribera, lo más genuino del Museo.
Como complemento, se ha reproducido con elementos de época una vivienda marinera, formada por la bodega -donde se almacenan los aparejos y útiles de la pesca- la cocina y la habitación, que gusta mucho a los visitantes porque se sienten transportados en el tiempo.
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